Comenzar a
escribir es lo más difícil para realizar una reflexión, por eso empezaré desde
cero, obviando ciertas cosas que he interiorizado sin darme cuenta a lo largo
de mi vida. Por ello pienso en “desmontar mi cerebro y volver a montarlo pieza
por pieza”.
Lo más importante que he
aprendido a lo largo de este primer trimestre es que no se puede ser profesor
antes de ser profesor, es decir, se es docente cuando vives los problemas de
una clase concreta, en un entorno específico y en un tiempo irrepetible. En ese
momento se aprende a ser profesor, antes sólo has estado formándote.
¿Qué escuela queremos para la
sociedad en que vivimos? Supongo que la escuela que queremos es un lugar para convertir
a las futuras generaciones en mejores personas, formar ciudadanos inteligentes,
enseñarles a ser felices y a valorar las cosas. Pero hay muchas cosas que se
escapan en esa gran escuela que anhelamos, como atender adecuadamente a la
diversidad, a la igualdad de oportunidades… por ello es necesario innovar. Ahí
es donde interviene, a mi juicio, el orientador/a del centro. Para recordar a
los profesores/as ese sueño de conseguir una escuela adecuada a todas las
personas atendiendo a sus peculiaridades, pues ya es bastante difícil el
trabajo del docente al tener que guiar a su alumnado además de transmitirles
conocimientos para la vida.
Innovar no sólo hace referencia a utilizar las nuevas tecnologías para captar la atención del alumnado y prepararles para la sociedad del futuro donde el papel y el lápiz desaparecerán algún día. No, esa no es la innovación que perseguimos. Innovar significa empezar por uno mismo, expresa convertir al alumnado en protagonista. Enseñarle que aprender no es memorizar, que educarse es un placer en sí mismo donde la propia persona puede disfrutar de sus conocimientos. Asimismo, en esta asignatura hemos visto los tipos de escuela alternativas inspiradas en el método de Pestalozzi o Montessori. Como dije al principio, me he propuesto desarmar el cerebro y volver a montarlo pieza por pieza, pues nunca había estado a favor de este tipo de escuelas. Pero en realidad ellos sí innovan. Hacen posible que los alumnos aprecien la educación, entiendan los contenidos, experimenten y se conviertan en protagonistas. Algo parecido se lleva a cabo con el proyecto Roma, el cual no conocía, pero he de decir que se realiza una grandísima labor. Dicho proyecto nace de la ilusión por hacer realidad el sueño de la inclusión en todos sus ámbitos, donde se demuestra que las personas con Síndrome de Down no tienen un déficit mental: se comunican, sienten y aman, actúan y piensan. Con este proyecto se defiende que no podemos cambiar a las personas pero sí los sistemas, se trata de un proyecto solidario para cambiar el contexto del sujeto y no al propio sujeto. Como vemos, se trata de un proyecto de innovación con un fin moral.
Entonces, ¿qué significa la innovación docente? Significa ver la realidad, analizar, es decir, cambiar para mejorar. Podemos conseguirlo a través de la Investigación – Acción. Es un círculo que siempre se repite: analizamos la realidad, cambiamos para mejorar, surgen dudas y reflexiones y por ello volvemos a analizar.
Innovar no sólo hace referencia a utilizar las nuevas tecnologías para captar la atención del alumnado y prepararles para la sociedad del futuro donde el papel y el lápiz desaparecerán algún día. No, esa no es la innovación que perseguimos. Innovar significa empezar por uno mismo, expresa convertir al alumnado en protagonista. Enseñarle que aprender no es memorizar, que educarse es un placer en sí mismo donde la propia persona puede disfrutar de sus conocimientos. Asimismo, en esta asignatura hemos visto los tipos de escuela alternativas inspiradas en el método de Pestalozzi o Montessori. Como dije al principio, me he propuesto desarmar el cerebro y volver a montarlo pieza por pieza, pues nunca había estado a favor de este tipo de escuelas. Pero en realidad ellos sí innovan. Hacen posible que los alumnos aprecien la educación, entiendan los contenidos, experimenten y se conviertan en protagonistas. Algo parecido se lleva a cabo con el proyecto Roma, el cual no conocía, pero he de decir que se realiza una grandísima labor. Dicho proyecto nace de la ilusión por hacer realidad el sueño de la inclusión en todos sus ámbitos, donde se demuestra que las personas con Síndrome de Down no tienen un déficit mental: se comunican, sienten y aman, actúan y piensan. Con este proyecto se defiende que no podemos cambiar a las personas pero sí los sistemas, se trata de un proyecto solidario para cambiar el contexto del sujeto y no al propio sujeto. Como vemos, se trata de un proyecto de innovación con un fin moral.
Entonces, ¿qué significa la innovación docente? Significa ver la realidad, analizar, es decir, cambiar para mejorar. Podemos conseguirlo a través de la Investigación – Acción. Es un círculo que siempre se repite: analizamos la realidad, cambiamos para mejorar, surgen dudas y reflexiones y por ello volvemos a analizar.
Finalizando con esta reflexión, he de decir que he aprendido más de lo que pensaba y que he recordado conceptos aprendidos a lo largo de mi carrera, los cuales permanecían en algún rincón olvidado de mi memoria. He decidido volver a montar mi cerebro pieza por pieza para entender la educación y basarme en la inclusión y la innovación docente para conseguir la escuela que soñamos.

Me ha encantado tu reflexión, y efectivamente muchas veces nos empeñamos en cambiar los personajes cuando lo que hay que cambiar es el contexto y la historia, la sinergia que produce hará el resto...seguiremos soñando con escuelas improbables, que no imposibles. Enhorabuena!
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