martes, 29 de enero de 2013

El mito del águila

 



El águila, es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir setenta años. Pero para llegar a esa edad, a los cuarenta años de vida debe atravesar un proceso difícil:
Cuando cumple cuarenta años, sus uñas comienzan a hacerse blandas y flexibles, no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta.
Su pico alargado y puntiagudo, también se curva. Las alas están envejecidas y pesadas por las gruesas plumas, lo que le dificulta el vuelo.
Entonces el águila, tiene sólo dos alternativas: Morir… o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará cinco meses aproximadamente. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido, próximo a una pared, donde no necesite volar. Entonces, apenas encuentra ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico la pared, hasta conseguir arrancárselo. Entonces, debe esperar a que nazca un nuevo pico con el cual después, va a arrancar sus viejas uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, prosigue arrancando sus viejas plumas. Y después de ese proceso, sale en su vuelo de renovación, y entonces dispone de treinta años más.
A veces nos preguntamos ¿Por qué deberíamos renovarnos?
Atravesamos un período de cambios en lo social, económico y personal. En esos momentos, como el águila, debemos decidir entre atravesar un proceso de transformación o seguir la misma sensación de estancamiento ante las dificultades con las que nos encontramos. Necesitamos ampliar nuestro horizonte y arriesgarnos a vivir la vida que deseamos.
Muchas veces, necesitamos escapar por una temporada y "renovarnos" pero sin olvidar quienes somos y las personas de nuestra vida que merecen la pena, que nos esperan.
  
La historia del águila es un mito conocido en todo el mundo, verdad o mentira, la reflexión nos ayuda en diversos ámbitos de la vida y del aprendizaje, siempre debemos seguir luchando y aprendiendo.


miércoles, 9 de enero de 2013

Innovación docente

Caminando hacia una innovación docente



Comenzar a escribir es lo más difícil para realizar una reflexión, en este caso sobre los métodos de enseñanza y la innovación docente. Por eso empezaré desde cero, obviando ciertas vivencias educativas que he interiorizado, sin darme cuenta, a lo largo de mi vida. 
Ser un alumno/a que asume un rol de adquisición de conocimientos de forma pasiva siempre se ha asimilado como algo normal, como una forma de enseñanza tradicional, considerada la mejor o más efectiva. A lo largo de mi carrera he conocido otras formas de enseñar y que en este trimestre hemos trabajado y analizado bastante.

Lo más importante que he aprendido es que no se puede ser profesor antes de ser profesor, es decir, se es docente cuando vives los problemas de una clase concreta, en un entorno específico y en un tiempo irrepetible. En ese momento se aprende a ser profesor, antes sólo has estado formándote.

La pregunta que nos hacemos todos los que nos dedicamos a la educación responde a  qué tipo de escuela queremos para la sociedad en que vivimos. Supongo que la escuela que queremos es un lugar para convertir a las futuras generaciones en mejores personas, formar ciudadanos inteligentes, enseñarles a ser felices y a valorar lo que tienen así como ser ambiciosos en cuanto a crecer personal y moralmente. Pero a la hora de la verdad, hay muchas cosas que se escapan en esa gran escuela que anhelamos, como atender adecuadamente a la diversidad, a la igualdad de oportunidades, aprovechar la riqueza de culturas e ideas que se nos presenta en un aula… por ello es necesario innovar. Ahí es donde interviene, a mi juicio, el orientador/a del centro, para recordar a los profesores/as ese sueño de conseguir una escuela adecuada a todas las personas atendiendo a sus peculiaridades, pues ya es bastante difícil el trabajo del docente al tener que guiar a su alumnado en muchos ámbitos además de transmitirles conocimientos para la vida.

Asimismo, innovar no sólo hace referencia a utilizar las nuevas tecnologías para captar la atención del alumnado y prepararles para la sociedad del futuro donde el papel y el lápiz desaparecerán algún día. No, esa no es la única innovación que perseguimos. Innovar significa empezar por uno mismo, expresa convertir al alumnado en protagonista. Enseñarle que aprender no es memorizar, que educarse es un placer en sí mismo donde la propia persona puede disfrutar de sus conocimientos. Igualmente, en esta asignatura hemos visto algunos tipos de escuela alternativas inspiradas en el método de Pestalozzi o Montessori. Como dije al principio, me gustaría no poner como ejemplo ese método de enseñanza al que algunos profesores nos han tenido acostumbrados y nos han hecho creer que es el mejor, pues pienso que por partir de dichos métodos, nunca había estado a favor de este tipo de escuelas alternativas. Pero en realidad, parándonos para analizarlas, éstas sí innovan y mejoran el tipo de enseñanza actual. Por un lado, hacen posible que los alumnos aprecien la educación, entiendan los contenidos, experimenten y se conviertan en protagonistas. Además, ocurre algo muy importante, disfrutan aprendiendo, siendo este procedimiento natural y completo.

A raíz de una reflexión, de querer innovar, surge un proyecto muy relacionado con la inclusión o mejor dicho, fundamentado en la inclusión: el proyecto Roma. Dicho proyecto nace de la ilusión por hacer realidad el sueño de la escuela que todos queremos, ese entorno basado en la necesaria inclusión en todos sus ámbitos. En un principio se estudió a las personas con Síndrome de Down defendiendo que no tienen un déficit mental: se comunican, sienten y aman, actúan y piensan. A raíz de esos estudios y, con este proyecto, se está consiguiendo que muchos profesores no se preocupen por integrar a sus alumnos y alumnas atendiendo a la diversidad sino que se basan directamente en la inclusión, es decir, todos con nuestras particularidades tenemos cabida en cualquier actividad, situación educativa y de la vida. De este modo,  se defiende que no podemos cambiar a las personas pero sí los sistemas, se trata de un proyecto solidario para cambiar el contexto del sujeto y no al propio sujeto. Como vemos, se trata de un proyecto de innovación con un fin moral. Como señala Miguel López Melero en su artículo “Una cultura escolar más humanizada”, los proyectos son un modo de “aprender a aprender en colaboración”. Es decir, un modo de “enseñar a pensar y de enseñar a hacer”, donde el debate dialógico que acompaña a todo el proceso inclina al profesorado y al alumnado a llegar a un consenso antes de tomar cualquier decisión (Habermas, 1989).

Entonces, teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿qué significa la innovación docente? Simboliza ver la realidad, analizar, es decir, cambiar para mejorar. Podemos conseguirlo a través de la Investigación – Acción. Es un círculo que siempre se repite: analizamos la realidad, cambiamos para mejorar, surgen dudas y reflexiones y por ello volvemos a analizar. El mencionado Proyecto Roma innova no sólo por fundamentarse en la transparencia de la inclusión sino porque es capaz de coordinar diversos métodos educativos basados en la cooperación, método por proyectos, etc. Y lo más importante, no diferencia a los alumnos/as en especiales o normales o mira cuál es su procedencia,  utiliza la diferencia como valor y riqueza. Es más, distingue el concepto de educación especial con la educación inclusiva, siendo esta última aquella que no se centra en déficits sino en personas. Como destaca López Melero en su artículo sobre aulas de convivencia y aprendizaje, consideramos  que  este  principio hay que interpretarlo como que existe una única ley del desarrollo: todo  el  mundo  se  desarrolla.  Unos  de  una manera y otros de otra, pero siempre desarrollo inteligente. Debido a que “el retraso se ha tomado como una cosa y no como un proceso” (VYGOTSKY, L. 1995, p. 101).

Muy relacionado con todo lo descrito nos preguntamos ¿cómo podemos controlar la mejora de la enseñanza? en mi opinión, pienso que el docente debería plantearse si lo que explica interesa verdaderamente a los alumnos, es decir ¿estamos seguros de que prevalecen los intereses de los educandos por encima de los del maestro o del sistema educativo? Y con esto me refiero a la necesidad de calificar como valoración o medición. Una mala nota puede cambiar emocionalmente a algunas personas, derrumbar su ánimo y ganas de seguir. Por eso ¿es realmente justo evaluar?  Contestando a esta pregunta, sí es preciso valorar. Pero no nos referimos a la medición poniendo un número sino a la adecuada valoración como necesidad para conocer al alumnado y para felicitarle por su avance en el aprendizaje, ya que formarse no es fácil, requiere tiempo y esfuerzo, el cual debemos premiar.

Finalizando con esta reflexión, he de decir que he aprendido más de lo que pensaba y que he recordado conceptos aprendidos a lo largo de mi carrera y de mi vida, los cuales permanecían en algún rincón olvidado de mi memoria. Me gustaría, en un futuro formar parte de esos docentes que utilizan todos los recursos posibles, innovan en sus clases, se basan en diferentes métodos, reconocen la riqueza cultural y de todos los tipos de diversidad para mejorar cualquier situación que se presente y así quedar en el recuerdo de los estudiantes como aquellos con los que realmente se aprendió y se disfrutó, de quien se siga el ejemplo.


miércoles, 2 de enero de 2013

Reflexión sobre Innnovación docente



El tiempo y la experiencia nos hacen aprender




Comenzar a escribir es lo más difícil para realizar una reflexión, por eso empezaré desde cero, obviando ciertas cosas que he interiorizado sin darme cuenta a lo largo de mi vida. Por ello pienso en “desmontar mi cerebro y volver a montarlo pieza por pieza”.

Lo más importante que he aprendido a lo largo de este primer trimestre es que no se puede ser profesor antes de ser profesor, es decir, se es docente cuando vives los problemas de una clase concreta, en un entorno específico y en un tiempo irrepetible. En ese momento se aprende a ser profesor, antes sólo has estado formándote.

¿Qué escuela queremos para la sociedad en que vivimos? Supongo que la escuela que queremos es un lugar para convertir a las futuras generaciones en mejores personas, formar ciudadanos inteligentes, enseñarles a ser felices y a valorar las cosas. Pero hay muchas cosas que se escapan en esa gran escuela que anhelamos, como atender adecuadamente a la diversidad, a la igualdad de oportunidades… por ello es necesario innovar. Ahí es donde interviene, a mi juicio, el orientador/a del centro. Para recordar a los profesores/as ese sueño de conseguir una escuela adecuada a todas las personas atendiendo a sus peculiaridades, pues ya es bastante difícil el trabajo del docente al tener que guiar a su alumnado además de transmitirles conocimientos para la vida.

Innovar no sólo hace referencia a utilizar las nuevas tecnologías para captar la atención del alumnado y prepararles para la sociedad del futuro donde el papel y el lápiz desaparecerán algún día. No, esa no es la innovación que perseguimos. Innovar significa empezar por uno mismo, expresa convertir al alumnado en protagonista. Enseñarle que aprender no es memorizar, que educarse es un placer en sí mismo donde la propia persona puede disfrutar de sus conocimientos. Asimismo, en esta asignatura hemos visto los tipos de escuela alternativas inspiradas en el método de Pestalozzi o Montessori. Como dije al principio, me he propuesto desarmar el cerebro y volver a montarlo pieza por pieza, pues nunca había estado a favor de este tipo de escuelas. Pero en realidad ellos sí innovan. Hacen posible que los alumnos aprecien la educación, entiendan los contenidos, experimenten y se conviertan en protagonistas. Algo parecido se lleva a cabo con el proyecto Roma, el cual no conocía, pero he de decir que se realiza una grandísima labor. Dicho proyecto nace de la ilusión por hacer realidad el sueño de la inclusión en todos sus ámbitos, donde se demuestra que las personas con Síndrome de Down no tienen un déficit mental: se comunican, sienten y aman, actúan y piensan. Con este proyecto se defiende que no podemos cambiar a las personas pero sí los sistemas, se trata de un proyecto solidario para cambiar el contexto del sujeto y no al propio sujeto. Como vemos, se trata de un proyecto de innovación con un fin moral.

Entonces, ¿qué significa la innovación docente? Significa ver la realidad, analizar, es decir, cambiar para mejorar. Podemos conseguirlo a través de la Investigación – Acción. Es un círculo que siempre se repite: analizamos la realidad, cambiamos para mejorar, surgen dudas y reflexiones y por ello volvemos a analizar.

Finalizando con esta reflexión, he de decir que he aprendido más de lo que pensaba y que he recordado conceptos aprendidos a lo largo de mi carrera, los cuales permanecían en algún rincón olvidado de mi memoria. He decidido volver a montar mi cerebro pieza por pieza para entender la educación y basarme en la inclusión y la innovación docente para conseguir la escuela que soñamos.  

viernes, 7 de diciembre de 2012

Integración o Inclusión


ÉL/ELLA TAMBIÉN PUEDE ¿INTEGRACIÓN O INCLUSIÓN?


Cuando hablamos de inclusión, solemos confundir el término con integración y muchas  veces nos conformamos con este último en diversos ámbitos de nuestra vida. Conocemos a personas con minusvalía, una discapacidad, o simplemente un color de piel diferente al nuestro… miles de diferencias a nuestro alrededor.

Ahora trasladémoslo a las aulas: clases con alumnos/as de diferentes etnias, religiones, algún chico/a con una discapacidad, etc. Sí, hay integración en las clases pero ¿existe la inclusión?

La inclusión dentro de la Pedagogía responde a un principio fundamental donde se defiende el derecho de TODOS los alumnos/as a una educación con igualdad de oportunidades donde se supera la integración y el centro educativo se adapta a la diversidad del alumnado.

Cuando quieres que tus alumnos/as aprendan, no ves en ellos una barrera que les impida llegar al aprendizaje, percibes una oportunidad para encontrar un nuevo camino, no ves un color, una discapacidad… ves a una persona. Si realmente incluimos al alumnado con estas características en las clases, realizando actividades para todos, nos sorprenderíamos de lo lejos que pueden llegar.

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad? Mahatma Gandhi



Pablo Pineda es malagueño, diplomado en Magisterio y le faltan pocas asignaturas para ser licenciado en Psicopedagogía. Por esta labor es reconocido fundamentalmente, ya que es el primer europeo con síndrome de Down en terminar una carrera universitaria. Además, es un actor  galardonado con la Concha de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2009 por su participación en la película Yo, también.

jueves, 6 de diciembre de 2012



MÉTODO POR PROYECTOS

Tenemos una idea, una meta y un objetivo común. Es lo que se necesita para trabajar mediante el método de proyectos. Vamos a darle a cada alumno una responsabilidad, se trata de una cadena, quien no realiza su tarea impide que el resto pueda llegar al fin compartido ¿qué creemos que hará nuestro alumnado? Confiamos en que se implicará para no quedarse atrás y logrará un aprendizaje significativo.

Las etapas del método de proyectos se concretan en:
  • * Propuesta de trabajo.
  • * Elaboración de un proyecto común.
  • * Desarrollo del proyecto.
  • * Presentación del resultado.


Lo cierto es que no importa el resultado final sino el proceso de aprendizaje. Los alumnos se relacionan, comparten ideas, asumen un compromiso y lo más importante, disfrutan experimentando. ¿Hay algo mejor que eso?



Por otro lado el rol del profesor no es de mero espectador, debe solucionar todas las dudas, guiar, orientar el proceso y valorar los resultados obtenidos. Por su puesto este tipo de métodos tiene más complicación que las clases expositivas a las que estamos acostumbrados, pero se trata de crear un equilibrio y no utilizar siempre las mismas técnicas, ¡estrujemos la imaginación! Enseñar no es solo transmitir el saber, es preparar para la vida.


Hay que ser cariñoso con uno mismo cuando se aprende algo nuevo. Película: Come, reza, ama.




miércoles, 14 de noviembre de 2012

Un mar de conocimientos




Como el mar, el conocimiento es inmenso. Es cierto que cuanto más sabemos, caemos en la cuenta de que es mucho más lo que nos falta por aprender y conocer... Esta foto representa ese mar amplio, difícil a veces de sumergirnos en él y otras veces tan atrayente y refrescante. En este caso, el niño en edad temprana, se acerca al mar dudoso pero impaciente, inseguro pero con ganas de sumergirse para conocer qué se esconde bajo el agua.
En esta entrada quiero comenzar escribiendo a cerca de la pedagogía de Pestalozzi, un pedagogo que se centra en la educación infantil y escolar desde 1811.  Así, el sistema pestalozziano consiste en hacer que el proceso de desarrollo humano (sensitivo, intelectual y moral) siga el curso evolutivo de la naturaleza del niño, sin adelantarse artificialmente al mismo. Por ello,  la educación es vista como una "ayuda" que se da al niño y la actividad educativa y docente es vista como un "arte". 

Escuela Pesta, un método alternativo
Hace un tiempo vi un documental sobre un tipo de centro de enseñanza alternativa, específicamente uno en España. La primera reacción que tuve fue "qué horror", "pobres niños, no se van a integrar en la sociedad por tener una educación diferente"... pero mi pensamiento era lógico, los pequeños decidían todo, desde su forma de vestir hasta lo que querían aprender y yo no estaba acostumbrada a eso, en parte, por haber crecido en un colegio bastante disciplinado y aprender en mi carrera a delimitar el tiempo y trabajar en contenidos que se dan en cada curso, entre otras cosas. Pero nunca había visto nada como aquello y más aún destacando que se trata de una enseñanza que termina sin titulación oficial (en nuestro país).
Por ello, ya tenía un cierto prejuicio, pero al pararme para reflexionar, me gustó la idea. Creo que lo más importante es la motivación en nuestro alumnado y mediante este método, las ganas por parte del alumno están aseguradas.
¿Qué es el "Pesta"?
La escuela Pestalozzi, conocida como Pesta, se encuentra situada en Ecuador y fue fundada por un matrimonio alemán. En este centro el espacio es absoluto. El Colegio se fundó en 1934 y es administrado por la Asociación Cultural Pestalozzi, una asociación civil sin fines de lucro. Recibe el apoyo cultural, pedagógico y económico del Gobierno de la República Federal de Alemania y posee el sello de calidad "Colegio Alemán de Excelencia en el Extranjero" otorgado por dicho país.
Los alumnos, desde la etapa infantil  hasta la adolescencia disfrutan de una educación a su medida. No existen cursos y contenidos tal y como lo conocemos sino que los docentes se guían por las etapas de desarrollo de Piaget, quien postula que el niño nace con la necesidad y con la capacidad de adaptarse al medio, de donde surge el aprendizaje.
Con ello, el profesor se convierte en un guía, le muestra actividades y es el pequeño quien elige qué y cómo aprender. Por supuesto, la motivación por parte del alumno será lo principal.  
Asimismo, su aprendizaje no se corta en un trimestre o un año, sino que es natural, siempre basándose en dichas etapas. Pero, si nos ponemos a pensar, también este tipo de enseñanza está basado en programaciones, unidades didácticas, etc. como estamos acostumbrados, solo que más adaptadas al entorno y el contexto en el que se da el aprendizaje (no hay aulas).

En mi opinión, es una forma diferente de transmitir la enseñanza, ¿por qué a una edad determinada tenemos que aprender a multiplicar si quizá necesitamos más tiempo para aprender la suma? no todos los niños/as maduran al mismo tiempo y pienso que el aprendizaje de forma natural y motivado vale más que la simple obtención de resultados. Puede que ese sea uno de los cambios que realmente tengamos que hacer para afrontar el fracaso escolar que se nos presenta en la Educación de nuestro país hoy día y conseguir que niños como el de la imagen sientan la necesidad y el placer de sumergirse en ese infinito mar, el saber.

¿Qué os parece la idea?